Me veo y me quiero (por aquí se arranca).

 
 

En mi artículo anterior (Autocuidado sin ternura es exigencia haciendo el perro bocabajo), dejé sin contar la segunda pata de la ternura, la Aceptación.

Vamos con ello.


La aceptación (radical) de cada cual, pasa por el “me veo y me quiero”:


  • No rechazar ningún evento o situación que te pasó:

    • La crianza de tus padres (como te vieron y quisieron, es como te empezaste a ver y querer, pudiendo convertirte en un personaje sin ternura).

    • El trato (también el poco trato y el mal trato) con hermanos.

    • El paso por las distintas etapas formativas, con sus profes y compis (que de alguno todavía te acuerdas).

    • Las situaciones difíciles en relaciones de amistad o exposición social.

    • Cualquier cosa vinculada con el curro o la pasta.

    • Los dolores de pareja, de expareja y de amagos.

    • Tu propia relación con tu body que tienes y las faquin enfermedades.

    • Los diferentes tipos de agresiones recibidas (desde insultos a daños físicos graves).

    • Los accidentes, desastres naturales y “golpes de la vida”.

    • Las injusticias recibidas.

    • El daño que te has causado a ti o a otros.

    • Vamos, lo que no te moló vivir (políticos corruptos y derrotas de tu equipo incluidos).


  • Quererte en cada uno de estos eventos o situaciones, en to’s y ca’uno de’llos.

    Querer con locura a tu versión…

    • … de corazón recién pisoteado y arrastrado por el barro.

    • … que metió la pata hasta el fondo y que no pudo arreglarlo.

    • … que llora de impotencia a solas.

    • … que pasó por lo que pasó, sin opción a máquina del tiempo.

    • … actual, la que se forma pegando con ternura esos pedacitos de tu historia (tu kintsugi).

    • … que ha llegado hasta aquí como es, en camino de aceptar lo que ocurrió y lo que hay ahora.

      La tarea pasa por modificar lo interpretado, poner paz en lo que ha sido (la “M“ de mi método).


  • No rechazar ninguna de las partes de ti, del “yo verdadero” que tu nivel de autoconocimiento te deja ver.

    • Las que otros rechazaron y que has protegido con dureza.

    • También en las que te ves torpe.

    • Las a vergonzantes, de subirte el bermellón.

    • Las que revisitas y te come la culpa.

    • Las violentas o dañinas, para ti o para otros.

    • Y el etc. del ya sientes por dónde va la cosa.


  • Quererte en cada una de esas partes.

    • Pero no desde la autocomplacencia del que hace algo que sabe que no está bien y se lo justifica.

      Yo quiero al asesino en potencia que hay en mí, pero no mato a nadie, porque eso me sacaría de la ternura.

    • Quererte, sabiendo que pudiste haberlo hecho mejor, pero no fue así.

    • Quererte como la única forma de reconocerte al completo y desde ahí crear en terreno fértil y no arrasado por el dolor.

    • Quererte tal y como eres.


— A ver, Manu. ¿Pretendes decirme que me quiera si tengo una parte asesina dentro?

No digo que sea fácil, pero va de eso, con matices.

Si algo nos han enseñado mitos como los de los hombres lobo, son que no puedes esconder algo que tarde o temprano va a salir.

Lo que aceptas, te transforma; lo que niegas, te somete. Carl Jung

Y ese “te transforma”, no es para que te termines cepillando peña como Hannibal Lecter.

Una cosa es que tengas la potencialidad de dejar a los otros con los dientes fríos, y te quieras con eso, y otra es que realmente lo hagas.

¿O te vas a creer memeces del tipo?

  • Las mujeres son todas unas putas.

  • Todos los hombres son unos violadores.

Reconoces poder dar trabajo a las funerarias, pero no lo haces. Te quieres pudiendo hacerlo y más aún por no llegar a ello.


Foco en el amor por ti y lo que te ha conformado.

Va de recogerte cuando tu careto golpea la lona sin piedad.

También de ponerte alas, pluma a pluma, con la delicadeza con la que te hubieras sacado a ti de tu cuna tras nacer.


Conectar con el merecimiento de un proyecto: Tú como proyecto.

Poner foco, por medio de la ternura, en tus recursos (incluso si dolió conseguirlos).

Usar el esmero, la dedicación, tu parte más sensible y tu amabilidad por ti, para buscar la imagen inspiradora que necesitas.


Poner esa aceptación radical en lo que te viene dado (cuerpo, familia, entorno de partida,…) frente a lo que sí puedes cambiar (trabajo, pareja, amigos,…).

Dar una reinterpretación que lleve a acciones alineadas y coherentes con la ternura por ti.

Saber entrar y salir de lo que se identifica contigo y de lo que ya no lo hace.


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Un tierno abrazo,

Manu

 

PD 1: En la imagen de arriba, unos padres alarmados porque su niñita no se adecúa a sus expectativas.

A punto de negar esa parte de su personita.

De aplastar con el tipex eso que es muy suyo y que supone mandar al ostracismo un cachito de ella.

No amándola por completo, al dejar descolgado lo que no gusta.

Puede que rompiendo algo en la confianza vital que se ve en esa sonrisa.

Este ejemplo te lo dejo para ti:

 

PD 2: ¿Haces acciones, que por coherencia, te re-conectan con el amor por ti?

Seguro que alguna de las “fáciles” te salen rápido, no te olvides que lo importante es el “desde dónde”.

Mira estas:

  • Cuidarte de verdad.

  • Aparecer (buscando tú “algo más”).

  • Ser quien eres (y no quien otros quieren).

  • Respetarte (también de verdad).

  • Permitirte pedir ayuda.

  • No dejar que abusen de ti.

  • Salir de lo que no quieres en tu vida.

  • Buscar lo que sí quieres y te ayuda, …


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Manu Galán

Coach, facilitador y formador en desarrollo personal. Servicios para particulares y empresas.

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